Tema elegido: Técnicas de relajación a través del yoga

Respira, suelta y renueva tu energía con prácticas accesibles y conscientes. Hoy exploramos técnicas de relajación a través del yoga, desde la respiración hasta posturas restaurativas, para que tu día termine con serenidad. Comparte tus sensaciones y suscríbete para recibir nuevas prácticas guiadas cada semana.

Exhalación más larga que la inhalación

Alargando la exhalación envías una señal de seguridad al cuerpo, favoreciendo el tono vagal y reduciendo el ritmo cardíaco. Prueba inhalar en cuatro tiempos y exhalar en seis u ocho. Practica cinco minutos diarios y cuéntanos cómo cambia tu estado interno.

Respiración en caja para enfocar y soltar

Inhala cuatro, retén cuatro, exhala cuatro, retén cuatro. Este ritmo cuadrado estabiliza la atención y suaviza la agitación mental. Úsalo antes de dormir o al iniciar una reunión exigente. Comparte en comentarios cuándo te resulta más útil.

Susurro de Ujjayi para calidez y calma

Con un leve cierre de la glotis, el aire suena como olas suaves. Ujjayi calienta el cuerpo, regula el flujo de la respiración y ancla la mente. Comienza suave, sin tensión en la garganta, y nota cómo el rumor interno te relaja.

Yoga restaurativo: ceder al soporte

Postura del niño soportada

Coloca un bolster entre los muslos y el abdomen, apoya el torso y gira la cabeza a un lado. La respiración masajea suave los órganos y el diafragma suelta su agarre. Mantén de tres a cinco minutos. Cuéntanos cómo cambia tu espalda después.

Corazón derretido con apoyo

En postura de anahatasana, apoya el pecho sobre mantas y protege rodillas. Los hombros se abren sin esfuerzo y el cuello se relaja. Permite que la gravedad haga el trabajo. Cierra los ojos y observa cómo el pecho se suaviza respiración tras respiración.

Piernas en la pared para resetear

Viparita karani con cadera elevada sobre una manta alivia piernas cansadas, favorece el retorno venoso y calma la mente. Siente la espalda larga y la respiración amplia en el abdomen. Quédate diez minutos y comparte qué sensaciones aparecen en el rostro y la mandíbula.

Intención suave para guiar la práctica

Antes de comenzar, formula una intención breve y afirmativa que inspire calma, como me permito descansar. Esta semilla mental orienta la experiencia y la hace significativa. Escríbela, repítela internamente y cuéntanos cómo transforma tu descanso.

Escaneo corporal que desenreda tensiones

Recorre mentalmente el cuerpo desde los dedos de los pies hasta la coronilla. Al nombrar cada región, el sistema nervioso recibe permiso para soltar. Si te distraes, vuelve amable. Comparte qué zonas sorprendentemente guardaban tensión oculta.

Respiración contada para anclar la atención

Cuenta respiraciones descendiendo de veintiséis a uno. Si te pierdes, reinicia sin juicio. Esta estructura simple mantiene la mente presente mientras el cuerpo se rinde. Practica quince minutos y dinos si notas claridad al terminar.

Secuencias suaves para cerrar el día

Alterna flexión y extensión suave de columna, deteniéndote dos segundos al exhalar para sentir el eco del silencio. Integra mirada interna y mandíbula suelta. Cinco minutos bastan para cambiar el tono del sistema. Cuéntanos cómo duermes después.

Secuencias suaves para cerrar el día

Con rodillas al pecho, deja caer las piernas a un lado y abre los brazos. La torsión suave libera la zona lumbar y masajea el abdomen. Respira hacia las costillas laterales. Mantén un par de minutos por lado y comparte tu experiencia.

La ciencia de la calma: cuerpo y mente

La exhalación prolongada, el bostezo y el contacto suave estimulan el nervio vago, activando la respuesta de descanso y digestión. Con yoga, aumentamos variabilidad cardíaca, indicador de resiliencia. ¿Has notado manos más cálidas tras respirar lento?

Rituales cotidianos fuera de la esterilla

Anclas de respiración en tránsito

En el autobús o esperando un café, practica tres ciclos de exhalación más larga. Nadie lo nota y tu sistema sí. Observa hombros y mandíbula. Comparte cuál ancla te funciona mejor al moverte por la ciudad.

Esquinas de calma en casa

Crea un rincón con una manta, una vela y tu cuaderno. Asociar un lugar al descanso facilita el hábito. Dos minutos allí cambian el tono del día. Sube una foto de tu espacio y cuéntanos qué objeto te inspira paz.

Recordatorios compasivos en el teléfono

Configura alarmas con mensajes amables como respira, vuelve. Cuando suenen, toma tres respiraciones amplias y ablanda el entrecejo. Evita el perfeccionismo; celebra microvictorias. Comparte tus frases preferidas para mantener un diálogo interno cuidadoso.

Historias reales: cuando la calma llega

María probó contar exhalaciones descendiendo desde veinte. A la séptima, notó calor en manos y pies. No apareció el sueño al instante, pero desapareció la urgencia por dormir. Nos escribió agradecida al despertar con ojos menos cansados.
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